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. REPORTAJE
Respeto a la verdad y a las personas
EL SUICIDIO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Texto y fotos: María Pilar Martínez Barca / Humanizar

Todos sabemos de personas que han dejado la vida por propia voluntad. Hasta hace pocos años este tipo de hechos circulaban usualmente a viva voz. Hoy los medios de comunicación, incluido Internet, tienen un papel fundamental. Un buen profesional conjugará la información con discreción y una clara apuesta por la vida.

Me comenta Encarna Samitier, subdirectora de El Heraldo de Aragón, que, "efectivamente, verás pocas noticias sobre suicidios; tenemos la costumbre o norma no escrita de no informar sobre suicidios a no ser que sea estrictamente necesario, se trate de alguien famoso o de algo muy evidente, porque creemos que puede inducir a más suicidios". El escudero del rey bíblico Saúl imitó a su señor; igual que tantos jóvenes a Romeo y Julieta, y algunos enfermos terminales el modelo de la novela Final Exit, del norteamericano Derek Humphry. Es el "efecto Werther" o de imitación. Nombre tomado del célebre protagonista de Goethe -su muerte por disparo sería secundada por numerosos jóvenes tras su publicación en 1774-. Dejan también secuela las desapariciones inciertas de famosos, o cualquier otro enfoque sensacionalista.

El dolor familiar no tiene menos peso: "Noticias de este tipo, salvo que se trate de personas muy notorias, no se suelen dar; es una de esas reglas no escritas del periodismo, por pudor, por no dar a los familiares y amigos más dolor." (Juan Domínguez, redactor jefe de Heraldo de Aragón). Recuerdo casos conocidos. M. P. S. se cayó desde el balcón de su domicilio; espástico cerebral, sus más allegados aseguran fue una de sus muchas crisis de espasticidad. M. A., lograda ya cierta madurez en la música rock, apareció una noche en su casa; a su madre le duele tan sólo la sospecha. Ante la menor duda, la presunción es siempre de deseo de vida y trágico accidente.

Los medios instigan muchas veces a aquellos más sensibles, especialmente a jóvenes y niños

La ambigüedad existe, junto al error innato de pensar lo peor. Primo Levi, ingeniero químico y autor de valiosos documentos en torno a Auschwitz y el holocausto humano, fallecía en 1987 al caer por la escalera de caracol de su antigua vivienda. Sólo ahora comienza a subrayarse como auténtica la tesis del mareo. Tras rehacer su vida -Proyecto Hombre, amigos, estabilidad emocional-, Nacho terminó víctima de una dosis errónea de ansiolíticos. No cabe incertidumbre.

Un buen informador tendrá en cuenta una serie de normativas tácitas, de cara sobre todo a los más jóvenes. La nota se dará en las páginas centrales del diario -ni la primera ni la última-, para no destacar. Será la consecuencia de un sufrimiento enorme, nunca búsqueda de éxito o de salida. Se obviarán los detalles. Y siempre se hallarán ejemplos de actitudes opuestas como eficaz antídoto. Es también positivo, según la Organización Mundial de la Salud (Ginebra, 2000), publicar los factores de riesgo más comunes y las habilidades que pueden prevenirlo -autoestima, identidad social y cultural, posponer el deseo de logros inmediatos. -; así como los mitos más frecuentes junto a las evidencias que los niegan -no es cierto que el que piensa matarse no lo anuncie, hablar ayuda, cada vez son más menores, etc.-.

Ley del silencio
A los motivos anteriores hay que sumar los legales. "Será reprimido con prisión de 1 a 4 años, el que instigare a otro al suicidio o le ayudare a cometerlo si el suicidio se hubiese tentado o consumado" (Artículo 83 del Código Penal). Según la Ley, instigar es provocar directamente el deseo de autodestruirse, siempre que la víctima disfrute de plenas facultades y libre voluntad. Hace no mucho aparecía en prensa e Internet (30-VI-2004) la siguiente noticia: "Detenidos por inducción al suicidio el esposo y la hija de una mujer que se mató en Vic" (habrían inducido a la mujer, que estaba enferma, a lanzarse por la ventana insultándola y chillándole para que acabase con su vida).

Aunque no con medios materiales y de forma solapada, pero también abierta, los medios instigan muchas veces a aquellos más sensibles, especialmente a jóvenes y niños -el 75% de los jóvenes que toman esa opción son menores de 25 años-. La última tecnología informática tiene algo que decir: "Un hombre a través de chats proponía a las personas con las que conversaba que se suicidaran, para así obtener su propio placer sexual" (www.delitosinfomaticos.com, 13- XI-2003). No queda ahí la cosa: "El 30 de abril de 1991, sobre las 15:45 h., una niña de 12 años intentó suicidarse arrojándose al vacío desde el séptimo piso de la escuela" (Revista Jurídica, 14-II-2002).

Sin llegar a este extremo, un modo inadecuado de presentar el óbito podría conducir a lo peor. Me comentaba Carlos J. Meléndez, profesional de la psicología: "En otras personas, la atención que pueden prestar algunos medios de comunicación a este tipo de casos, despiertan en ellas ansias de notoriedad y de control emocional de su entorno cercano". Y la Asociación Médica Mundial: "El suicidio con ayuda médica, como la eutanasia, es contrario a la ética y debe ser condenado por la profesión médica" (España, septiembre 1992).

Era de la información
Informar sí, pero nunca de forma sensacionalista, morbosa o emotiva. Siempre aparecen notas en la prensa: "Un enfermo mental de Sodeto (Huesca) se ahorca tras atropellar a seis personas" (El Periódico de Aragón, 20-V-1991); "Un empleado de una empresa de Kansas se suicida tras matar a seis compañeros" (Heraldo, 4-VII-2004). Las más frecuentes en la edición digital del diario El Mundo son las muertes relativas a malos tratos -"un hombre mata a su ex esposa y después se suicida"-, terrorismo islámico, suicidio entre jóvenes o asistido . ¿Son notas objetivas?

Si se trata de artistas o políticos, entra en juego el valor social o literario. "A las 16 horas y 47 minutos el tren con destino a Munich llega al tramo despejado que se extiende entre los pueblos de Herrsching y Steinebach. El artista español Víctor Mira esperaba al tren con los brazos extendidos en cruz" ("Artes y Letras", Heraldo de Aragón, 27-XI-2003). De temas obsesivos, en su vida y su obra soñaba con estrellas al borde de la nada, y con la cruz que libraba del incendio perpetuo de existir.

"Un programa de RNE evita el suicidio de un joven" (El Mundo, 30-VI-2004)

"Una cuestión la del suicidio que, quiérase o no, se esté totalmente en contra de él o se contemple como último acto libre del individuo, posee un elevado grado de atracción para el ser humano". Lo escribía Chusé Izuel en El Periódico de Aragón (11-IV-1991) como reseña a Suicidios ejemplares, volumen de relatos no exento de humor y placer narrativo del autor barcelonés Enrique Vila Matas. Un año después aparecía en el mismo diario su propia necrológica: "Fue la suya una muerte arrebatada a una vida en pura sazón, en fecunda creación no sólo de ficciones, sino de lecturas y de reinvención de textos ajenos" (Antón Castro, El Periódico, 1-III-1992). Este joven de 24 años, "de carácter atormentado pero enormemente vitalista", se arroja desde el balcón. ¿Era un preludio?

Emil Cioran, novelista rumano que tanto escribiría acerca del suicidio, fallecía en su cama a los 84 años. La filosofía de V. Frankl en torno a los campos de exterminio sigue siendo efectiva: "Sólo aquellos que tenían algo que querer profundamente, una familia, un Dios, una esposa..., o que llevar a cabo insustituiblemente, eran los que sobrevivían, pues a todo hombre le llegaba un momento, difícil de superar, de agotamiento, desesperanza, abandono". Qué mejor colofón que esta noticia: "Un programa de RNE evita el suicidio de un joven" (El Mundo, 30-VI- 2004).

Deontología básica

. Que no aparezca la noticia ni en la primera página ni en la última.
. No deben publicarse fotos del fallecido.
. No describir el método utilizado con lujo de detalles.
. No dar explicaciones únicas y simplistas, es una conducta muy compleja.
. No equiparar el suicidio con atributos valiosos del carácter, ni con valores morales dignos de imitar.
. No debe aparecer la palabra suicidio; menos aún como sinónimo de salida, éxito o solución.
. Ofrecer siempre ejemplos creativos, de personas en circunstancias similares que lo han superado.
. Publicar los factores y los grupos de riesgo, los mitos falsos y las evidencias demostrables.
. Publicar los signos de alarma, las fuentes y lugares de salud mental a los que se puede recurrir.
. Divulgar aquellas medidas más sencillas que permiten actuar ante alguien en riesgo.

[Links relacionados]
Los medios de comunicación y el suicidio (PDF, 360 kb)