 |
Todos sabemos de personas
que han dejado la vida por propia voluntad. Hasta hace pocos años este tipo de
hechos circulaban usualmente a viva voz. Hoy los medios de comunicación, incluido
Internet, tienen un papel fundamental. Un buen profesional conjugará la información
con discreción y una clara apuesta por la vida. Me comenta Encarna
Samitier, subdirectora de El Heraldo de Aragón, que, "efectivamente, verás pocas
noticias sobre suicidios; tenemos la costumbre o norma no escrita de no informar
sobre suicidios a no ser que sea estrictamente necesario, se trate de alguien
famoso o de algo muy evidente, porque creemos que puede inducir a más suicidios".
El escudero del rey bíblico Saúl imitó a su señor; igual que tantos jóvenes a
Romeo y Julieta, y algunos enfermos terminales el modelo de la novela Final Exit,
del norteamericano Derek Humphry. Es el "efecto Werther" o de imitación. Nombre
tomado del célebre protagonista de Goethe -su muerte por disparo sería secundada
por numerosos jóvenes tras su publicación en 1774-. Dejan también secuela las
desapariciones inciertas de famosos, o cualquier otro enfoque sensacionalista.
El dolor familiar no tiene menos peso: "Noticias de este tipo, salvo que
se trate de personas muy notorias, no se suelen dar; es una de esas reglas no
escritas del periodismo, por pudor, por no dar a los familiares y amigos más dolor."
(Juan Domínguez, redactor jefe de Heraldo de Aragón). Recuerdo casos conocidos.
M. P. S. se cayó desde el balcón de su domicilio; espástico cerebral, sus más
allegados aseguran fue una de sus muchas crisis de espasticidad. M. A., lograda
ya cierta madurez en la música rock, apareció una noche en su casa; a su madre
le duele tan sólo la sospecha. Ante la menor duda, la presunción es siempre de
deseo de vida y trágico accidente.
| Los medios
instigan muchas veces a aquellos más sensibles, especialmente a jóvenes y niños |
| La ambigüedad
existe, junto al error innato de pensar lo peor. Primo Levi, ingeniero químico
y autor de valiosos documentos en torno a Auschwitz y el holocausto humano, fallecía
en 1987 al caer por la escalera de caracol de su antigua vivienda. Sólo ahora
comienza a subrayarse como auténtica la tesis del mareo. Tras rehacer su vida
-Proyecto Hombre, amigos, estabilidad emocional-, Nacho terminó víctima de una
dosis errónea de ansiolíticos. No cabe incertidumbre.
Un buen informador
tendrá en cuenta una serie de normativas tácitas, de cara sobre todo a los más
jóvenes. La nota se dará en las páginas centrales del diario -ni la primera ni
la última-, para no destacar. Será la consecuencia de un sufrimiento enorme, nunca
búsqueda de éxito o de salida. Se obviarán los detalles. Y siempre se hallarán
ejemplos de actitudes opuestas como eficaz antídoto. Es también positivo, según
la Organización Mundial de la Salud (Ginebra, 2000), publicar los factores de
riesgo más comunes y las habilidades que pueden prevenirlo -autoestima, identidad
social y cultural, posponer el deseo de logros inmediatos. -; así como los mitos
más frecuentes junto a las evidencias que los niegan -no es cierto que el que
piensa matarse no lo anuncie, hablar ayuda, cada vez son más menores, etc.-.
 |
Ley
del silencio A los motivos anteriores hay que sumar los legales.
"Será reprimido con prisión de 1 a 4 años, el que instigare a otro al suicidio
o le ayudare a cometerlo si el suicidio se hubiese tentado o consumado" (Artículo
83 del Código Penal). Según la Ley, instigar es provocar directamente el deseo
de autodestruirse, siempre que la víctima disfrute de plenas facultades y libre
voluntad. Hace no mucho aparecía en prensa e Internet (30-VI-2004) la siguiente
noticia: "Detenidos por inducción al suicidio el esposo y la hija de una mujer
que se mató en Vic" (habrían inducido a la mujer, que estaba enferma, a lanzarse
por la ventana insultándola y chillándole para que acabase con su vida).
Aunque
no con medios materiales y de forma solapada, pero también abierta, los medios
instigan muchas veces a aquellos más sensibles, especialmente a jóvenes y niños
-el 75% de los jóvenes que toman esa opción son menores de 25 años-. La última
tecnología informática tiene algo que decir: "Un hombre a través de chats proponía
a las personas con las que conversaba que se suicidaran, para así obtener su propio
placer sexual" (www.delitosinfomaticos.com, 13- XI-2003). No queda ahí la cosa:
"El 30 de abril de 1991, sobre las 15:45 h., una niña de 12 años intentó suicidarse
arrojándose al vacío desde el séptimo piso de la escuela" (Revista Jurídica, 14-II-2002).
 |
Sin llegar a este extremo,
un modo inadecuado de presentar el óbito podría conducir a lo peor. Me comentaba
Carlos J. Meléndez, profesional de la psicología: "En otras personas, la atención
que pueden prestar algunos medios de comunicación a este tipo de casos, despiertan
en ellas ansias de notoriedad y de control emocional de su entorno cercano". Y
la Asociación Médica Mundial: "El suicidio con ayuda médica, como la eutanasia,
es contrario a la ética y debe ser condenado por la profesión médica" (España,
septiembre 1992).
Era
de la información Informar sí, pero nunca de forma sensacionalista,
morbosa o emotiva. Siempre aparecen notas en la prensa: "Un enfermo mental de
Sodeto (Huesca) se ahorca tras atropellar a seis personas" (El Periódico de Aragón,
20-V-1991); "Un empleado de una empresa de Kansas se suicida tras matar a seis
compañeros" (Heraldo, 4-VII-2004). Las más frecuentes en la edición digital del
diario El Mundo son las muertes relativas a malos tratos -"un hombre mata a su
ex esposa y después se suicida"-, terrorismo islámico, suicidio entre jóvenes
o asistido . ¿Son notas objetivas?
Si se trata de artistas o políticos,
entra en juego el valor social o literario. "A las 16 horas y 47 minutos el tren
con destino a Munich llega al tramo despejado que se extiende entre los pueblos
de Herrsching y Steinebach. El artista español Víctor Mira esperaba al tren con
los brazos extendidos en cruz" ("Artes y Letras", Heraldo de Aragón, 27-XI-2003).
De temas obsesivos, en su vida y su obra soñaba con estrellas al borde de la nada,
y con la cruz que libraba del incendio perpetuo de existir.
| "Un programa
de RNE evita el suicidio de un joven" (El Mundo, 30-VI-2004) | |
"Una cuestión la del suicidio
que, quiérase o no, se esté totalmente en contra de él o se contemple como último
acto libre del individuo, posee un elevado grado de atracción para el ser humano".
Lo escribía Chusé Izuel en El Periódico de Aragón (11-IV-1991) como reseña a Suicidios
ejemplares, volumen de relatos no exento de humor y placer narrativo del autor
barcelonés Enrique Vila Matas. Un año después aparecía en el mismo diario su propia
necrológica: "Fue la suya una muerte arrebatada a una vida en pura sazón, en fecunda
creación no sólo de ficciones, sino de lecturas y de reinvención de textos ajenos"
(Antón Castro, El Periódico, 1-III-1992). Este joven de 24 años, "de carácter
atormentado pero enormemente vitalista", se arroja desde el balcón. ¿Era un preludio?
Emil Cioran, novelista rumano que tanto escribiría acerca del suicidio,
fallecía en su cama a los 84 años. La filosofía de V. Frankl en torno a los campos
de exterminio sigue siendo efectiva: "Sólo aquellos que tenían algo que querer
profundamente, una familia, un Dios, una esposa..., o que llevar a cabo insustituiblemente,
eran los que sobrevivían, pues a todo hombre le llegaba un momento, difícil de
superar, de agotamiento, desesperanza, abandono". Qué mejor colofón que esta noticia:
"Un programa de RNE evita el suicidio de un joven" (El Mundo, 30-VI- 2004). |