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ENTREVISTA |
LOLES DÍAZ ALEDO
Maestra y periodista
“No renunciar a nuestras
responsabilidades fomenta la
buena salud y la autonomía” |
| Texto: Santiago Riesco |
El pasado 10 de octubre El club de la vida cumplía 19 años de emisión en Radio
Nacional de España. Su vocación de servicio público para con las personas
mayores le ha valido, entre otros, el Premio Nacional INSERSO en 1989 y la
Antena de Oro en 1997. Loles Díaz Aledo, su directora y presentadora, nos recibe
con galletas para conversar sobre salud, autonomía y humanización.
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"Deberíamos
recuperar el
derecho a
morir en casa,
a ponernos
en paz con
Dios y con los
demás” |
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Es lunes. Son las ocho de la mañana en Prado
del Rey. Los trabajadores de RTVE fichan en las
máquinas que registran su entrada al trabajo.
Loles Díaz Aledo lleva ya una hora repasando
la prensa y buscando temas para los próximos
programas en su despacho-redacción ubicado en
la Casa de la Radio. Nos saludamos y tras poner
en marcha la grabadora comenzamos a charlar
mientras sus compañeros van tomando posiciones,
se encienden los ordenadores y comienza el
frenesí telefónico.
– ¿Qué es la salud, qué entiende usted por
salud?
– Sentirse bien con uno mismo y con los demás
– ¿Y esto cómo se puede conseguir?
– Eso es más complicado. Sentirse bien con uno
mismo desde el punto de vista físico es sencillo.
Bastaría con hacer un poco de ejercicio y llevar una dieta más o menos sana. Sentirse uno de acuerdo
consigo mismo ya es más complicado. Todos tenemos
contradicciones, pero consiste en no tenerlas
en un grado tan agudo que no podamos vivir con
ellas. Y estar bien con los demás sería sentirse bien
en un entorno no exento de problemas pero en el
que uno encuentre su sitio.
– O sea que tiene mucho que ver con la
coherencia y con la solidaridad.
– Sí, con la coherencia con uno mismo en primer
lugar y con la coherencia con el entorno en
que te mueves, con la solidaridad.
– ¿Y el verbo humanizar, qué le sugiere?
– Ser más humano. Y no es fácil, porque parece
que todo el entorno, el ambiente y el tipo de vida
que nos rodea va justamente en contra. Para
mí humanizar sería resistir esa tentación del
“yo primero, caiga quien caiga” y sustituirlo por
“vamos juntos, que vamos mejor”.
– ¿Y si aplicáramos este verbo al mundo de
la salud y la acción social, sería necesario
humanizar la salud?
– Sí. Hay aspectos en los que se ve muy
claro y otros en los que no se ve tanto pero
se irá viendo. Yo creo que todos entendemos
que el encarnizamiento terapéutico
es algo contra lo que hay que luchar porque
en un determinado momento es inútil
seguir poniendo más tubos cuando no hay
solución. También lo vamos viendo más
en el momento de atender el final de la
vida. Habida cuenta de que tenemos que
morirnos todos y de que nadie ha logrado
no morirse, hemos de salir del modo más
humano posible.
Deberíamos recuperar el derecho a morir en
casa, a poder tomar las últimas decisiones,
a ponernos en paz con Dios y con los demás
antes de marchar.
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“Lo mejor que nos
puede pasar en esta
vida es llegar a viejos” |
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– Sin embargo, parece que la muerte
sigue siendo un tema tabú.
– Yo creo que es importante que se normalicen
la vida y la muerte en nuestra sociedad,
pero volvemos otra vez a la escala de valores
que tenemos. En esta sociedad nadie quiere ser viejo. Yo en el programa muchas
veces digo que lo mejor que nos puede
pasar en esta vida es llegar a viejos, aunque
me consta que hay a quien le gustaría ser
eternamente joven. Sin embargo la muerte
es algo que está ahí, que nos afecta a todos
y que no la debemos esconder.
– ¿Y cuáles son esos aspectos menos
claros en la humanización de la salud?
– Humanizar la salud es también consumir
menos medicamentos, buscar la salud por
vías más naturales y más de compromiso
personal en este mundo en el que cada vez
hacemos más dejación de nuestras responsabilidades.
Si a mí me pasa algo voy al médico
y parece que es el médico el que tiene la obligación
de resolverme el problema. Yo cumplo
el tratamiento, pero la responsabilidad es
suya. Y no, la responsabilidad es mía. A mí
me corresponde vivir del modo más saludable
posible para no caer enferma y también decidir
si quiero o no tomar algo. Personalmente,
no me gusta la magia de los medicamentos,
creo que hay que vivir más como personas,
relacionándonos mejor con los demás, equilibrando
nuestra vida, buscando tiempos para
el encuentro, para la sonrisa…
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– Ahora que habla de la sonrisa, ¿qué papel juega el humor en la salud?
– El humor y el optimismo, el estado de
ánimo es importantísimo. Todos conocemos
personas que tienen un montón de goteras
y están muy mal de salud pero cuando las
ves siempre están sonrientes y animosas.
Pero hay otros a los que les duele la punta
de la uña del dedo meñique y parece que
se hunde el mundo. Cada vez hay más
programas de risoterapia, que viene a ser
acercar por vía de un profesional o un
especialista aquello que antes hacíamos por
nosotros mismos. La tertulia de antes en la
que los amigos reían a carcajadas, era tan
saludable como la risoterapia. Hay estudios
que demuestran que un enfermo de cáncer
tiene más posibilidades de salir adelante si
su postura es optimista y positiva, sin necesidad
de ser heroica.
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“La tertulia de antes en
la que los amigos reían a
carcajadas, era tan saludable
como la risoterapia” |
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– ¿Cree que la autonomía personal es
una consecuencia de la buena salud o
la buena salud es consecuencia de la
autonomía personal?
– No lo sé, no sabría responder, pero lo que
si me parece es que el hecho de no renunciar
a mis responsabilidades y vivir lo más
sano posible requiere adoptar determinadas
formas de vida y esto fomenta la buena
salud y la autonomía. Por ejemplo, vivimos
en un mundo en el que el consumo es la ley
máxima, pero si llego a la conclusión de que
yo no necesito tantas cosas, de que puedo
vivir con menos y que, por tanto, necesito
menos dinero, al necesitar menos dinero no
tengo que trabajar las 24 horas del día para
conseguirlo y a lo mejor esto me permite
llevar una vida más equilibrada, a lo mejor
esto me lleva a tener una escala de valores
distinta, a lo mejor para mí es más importante
llegar a casa pronto y estar jugando con mis
hijas y charlar un rato con mi marido o tener
un rato el martes para tomar un café con
un amigo que seguir trabajando para ser
muy importante y ganar mucho dinero. Las
dos cosas están muy relacionadas. Cuando
uno comienza a vivir de esta manera, se da
cuenta de que nos están vendiendo muchas
motos y de que yo no las necesito porque me
encanta andar. Una cosa alimentaría la otra.
¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?
– ¿Cómo sabe una persona que su calidad
de vida es buena, cómo se puede
medir esto de una manera sencilla, sin
recurrir a grandes estudios científicos ni
a encuestas?
– Hombre, lo primero es preguntar cómo
se siente la persona. Cuando se hacen
encuestas siempre se preguntan las enfermedades
y las medicaciones, pero también
se pregunta cómo se sienten. Esto es como la
soledad. Hay personas que están completamente
solas, pero no sienten soledad y otras que están rodeadas de gente y se sienten
absolutamente solas. En los estados de salud
sucede lo mismo. Hay personas que objetivamente
están bien tras un chequeo, pero
se sienten tristes y deprimidas. Otras tienen
muchísimas goteras y se sienten bien.
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– ¿Y cuáles cree que son las principales
dependencias que nos impiden vivir con
salud?
– Quizá una de las dependencias más graves
es el modelo de vida en que estamos
inmersos, es la escala de valores. Aquí hay
que estar permanentemente demostrando
que uno es joven, guapo o guapa, que se
tiene un cuerpo estupendo, que es triunfador,
que vale para ser más triunfador
todavía… esto es lo que se lleva. Estos días
han fallecido tres jóvenes modelos y esto es
la prueba del nueve de que vivimos de una
forma que no nos hace más felices porque
vivimos corriendo, vivimos detrás del dinero
y eso va contra nuestra salud. Es necesario
aprender a vivir saludablemente.
– ¿Y cómo podemos aprender a vivir
saludablemente? ¿Es obligación de la
escuela?
– Bueno, yo soy maestra además de periodista
y parece que últimamente todos los
problemas se achacan a la escuela, parece
que ésta es la responsable de todos los
males. Y no es así, los niños aprenden a
comer en su casa de un modo saludable y
los hábitos sanos se aprenden en casa. Lo
mismo que a llevarse bien con los demás. La
familia debe ser un marco de referencia. En la
escuela también hay que tratar el tema, pero
no exclusivamente. Es
cierto que ahora parece
que prima más que sepa
muchas matemáticas y
mucha informática, y
que en ocasiones se
olvida lo esencial que
es saber convivir con el
de al lado, aceptar que
todos somos iguales y
todos somos diferentes.
– ¿En qué medida
pueden contribuir los
medios a fomentar la
responsabilidad y la
autonomía en la salud?
– Poder pueden, sobre
todo los medios públicos,
pero es difícil porque
hay toda una industria farmacéutica, una
cultura de la enfermedad y muchas dolencias
que antes no eran enfermedades y ahora lo
son, como la menopausia. No digo que no
se eviten los sofocos y los malos ratos, está
claro que no hay que aguantar cosas que no
tenemos por qué aguantar. Pero no todo se
arregla con medicamentos, hay cosas que
son propias de la vida
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“Nos están vendiendo muchas motos y yo no las necesito porque me encanta andar” |
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– ¿Podemos hablar de salud en un
mundo donde el sur depende de la caridad
del norte?
– Yo creo que no. No somos islas, formamos
parte del mundo y el mundo está enfermo.
La caridad del Norte está diciendo que salva
al Sur cuando la situación del Sur es causa
del ritmo de vida que llevamos en el Norte.
Si se está muriendo gente en el Sur de
enfermedades perfectamente prevenibles y
evitables… es porque resulta que es más
importante la patente del derecho de una
firma farmacéutica que la propia vida.
– Qué hay que hacer para pertenecer al
club de la vida
– Al club de la vida se pertenece escuchándolo
los sábados y los domingos de siete a
ocho de la mañana. Mucha gente escribe
preguntando cuánto se paga y cuáles son
las normas para entrar. Pero el club es
el propio mundo, es la sociedad, es tu
gente más cercana. Queremos que la gente
conozca sus derechos y deberes y, de paso,
si conseguimos alimentar un sentimiento
solidario, pues mucho mejor. |
| Mayores, salud y libros |
“A partir del Centenario del Quijote, queríamos
hacer algo especial y le pedimos a la
gente que nos enviara uno o dos libros que
hubieran leído y que les pareciese interesante
que otros leyesen, pero sobre todo que explicaran
el porqué. Y fue una sorpresa porque
participó muchísima gente. He elegido tres
libros muy sencillos para que todo el mundo
pueda participar en talleres de lectura, no de
literatura, de lectura. Y también he preparado
unos materiales para que compartan en estos
talleres.
Me interesan libros que toquen distintas facetas
de la vida para que todo el mundo, aunque
tenga poco nivel cultural, pueda participar.
Me interesa el libro como herramienta, como
instrumento. Esto supone que una persona
tiene que leer en casa un trozo de un libro
y pensar sobre él, elegir qué fragmento va a
leer en voz alta en el grupo y por qué. Tiene
que arreglarse, salir de casa, encontrarse con
otros y pasar dos horas en el grupo para
compartir sobre el libro y sobre la vida,
sobre lo que se piensa, se siente, sobre
los recuerdos, sobre lo que se ha vivido. Se
trata de mirar a los recuerdos y traer todo eso
al hoy para cambiar el mañana. Ahora mismo
se está haciendo en siete centros de siete
comunidades autónomas, en enero comienza
en el resto de comunidades autónomas y en
el mes de abril se estará haciendo en 500
centros de toda España.
Cada uno de estos grupos necesitará un
animador que pondrá la Fundación La Caixa.
También hay asociaciones de grupos y
jubilados de otros lugares que, sin reunirse
en las instalaciones de La Caixa, se están
sumando a este proyecto. Desde “El club de
la vida” hacemos la tutoría o la animación a
distancia. Actualmente estamos trabajando
con el libro de Josefina Aldecoa “Diario de
una maestra”. Y desde el libro se tratan
muchos otros temas como la relación con
los hijos, con los nietos, el trabajo, la religión,
la política… Lo que se pretende es que
la gente se encuentre y que, quizá, hagan
amigos para salir luego a tomar un café o
dar un paseo”. |
| Radio viva y humanizada |
“La experiencia más emocionante sucedió en nuestra sección “Entre
amigos”. Cuando empezamos hace 19 años con ella, pensábamos en
las personas que viven solas, especialmente en las que viven en lugares
más pequeños. La idea era que si una persona necesitaba por ejemplo
una poesía, pues que otros oyentes le contestaran y se la enviaran a
nuestra redacción. De este modo podían llegar veinte o treinta cartas y
las metíamos en un gran sobre y se las enviábamos. La idea era que esta
persona recibiera su poesía y agradeciera personalmente a cada uno de
los oyentes que se había molestado en buscarla. Esta sección ocupa tres
minutos. La llevaba una persona que se jubiló y desde hace seis años
la llevan mis hijas personalmente porque no queríamos quitarla.
Un día
escribió Felipe, un señor que era de un pueblo pequeño y nos mandaba
su carta desde una residencia de mayores en Francia preguntando si
había alguien que le conociese en su pueblo, que fuese más o menos
de su edad. Pues bien, llego el lunes a las siete de la mañana a trabajar
y me dice el de seguridad que hay una señora esperándome. Era una
señora bien parecida y me dice que si yo había leído la carta de Felipe el
sábado. Resulta que era una pintora bien situada que residía en Nueva
York y que estaba de paso en Madrid, en un hotel, y que había escuchado
la radio de casualidad.
Me contó que ella conocía a Felipe, que era su
hermano, que su padre cuando llegó la guerra decidió que se separasen
porque tenían más posibilidades de vivir. Desde Nueva York ella había
hecho muchos esfuerzos por localizar a su padre y a su hermano. De
su padre supo que le habían fusilado, pero a su hermano nunca le pudo
localizar. Pues bien, desde aquí llamamos a la residencia, yo me salí del
despacho, y como dos meses después me llegó una carta con una foto
de los dos delante de una casa que era la casa familiar del pueblo que
estaban arreglando y a la que se iban a vivir”. |
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relacionados]
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