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Ficha de la Revista
Inmigracion: otra mirada
Número: 113
Fecha: Noviembre-Diciembre 2010
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REPORTAJE
Migración, Salud y Derechos Humanos
En el año 2003 la OMS, a través del Departamento de Ética, Comercio, Derechos Humanos y Legislación, publicó un monográfico sobre Migración Internacional, Salud y Derechos Humanos, que por su interés y actualidad (a pesar de haberse publicado hace siete años) debe ser tenido en cuenta por el profundo análisis que hace de la problemática de la migración en el momento actual y por lo que supone de reto de cara al futuro y que sirve de base a este artículo.
Por Francisco Javier Rivas Flores, Médico y bioeticista
Es interesante el reseñar las causas genéricas que motivan la migración de la personas, dado que el crecimiento económico se está estancando en no pocos países junto con la inestabilidad política favorecen los desplazamientos de personas por causas económicas, políticas o medioambientales. Es interesante el reseñar esta última causa de desplazamientos masivos, dado que grandes obras civiles que aportan un supuesto beneficio a la población global de un país supone la movilización de miles o millones de personas que deben dejar su pueblo, su hogar y desplazarse a otro lugar, que habitualmente no está habilitado para recibir una ingente cantidad de personas; ejemplos recientes lo tenemos en la construcción de la represa de las Tres Gargantas en China, el caudal ha provocado el desplazamiento directo de 1,3 millones de personas.
La magnitud del problema nos lo da el hecho de reconocer que alrededor del 3% de la población mundial viven temporal o permanentemente fuera de sus países de origen, sin contar las personas en situación irregular o indocumentados que ha crecido de manera exponencial en esta década.
Se establece asimismo una distinción entre migrantes "voluntarios" y "forzados". Los migrantes voluntarios son aquellos que han decidido migrar voluntariamente (aunque pueden verse también sometidos a fuertes presiones económicas y de otra índole que les llevan a migrar). Entre ellos se incluyen los migrantes laborales, los familiares que se reencuentran con parientes y los estudiantes extranjeros. La migración forzada se refiere a los "movimientos de refugiados y de desplazados internos (los desplazados por causa de conflictos), así como de personas desplazadas debido a desastres naturales o medioambientales, desastres químicos o nucleares, hambrunas o proyectos de desarrollo", según define la Asociación para el estudio de la migración forzosa. Si bien es cierto que como señala el estudio cada vez es más difícil distinguir con claridad a los migrantes "forzados" de los "voluntarios", dado que en muchas ocasiones la migración puede estar desencadenada por el incumplimiento de los derechos económicos, sociales y culturales lo que obliga también a las personas a abandonar sus hogares en busca de posibilidades de supervivencia y sustento en otros lugares.

¿Qué repercusiones tienen estos movimientos en la salud de las personas?

Una repercusión de lo dicho anteriormente es que también se produce un éxodo de los profesionales sanitarios que ven una posibilidad de mejora. Este problema es especialmente grave en los países que presentan una capacidad limitada para reinvertir en el sistema formativo que asegure disponer de profesionales formados, lo que origina graves deficiencias en los servicios disponibles para las comunidades locales y en la capacidad de los países en desarrollo para hacer avanzar sus planes de desarrollo sanitario.
Para hacernos idea de la magnitud de este problema basten unas pocas cifras: el 60% de los médicos formados en Ghana en la década de los años 80 emigró al extranjero, y la salida del 53% de los enfermeros en Malawi. Consecuencia directa de esto es que cada vez será más difícil hacer frente a algunas necesidades de salud de la población por el deterioro de los servicios sanitarios y se limite el acceso vital a atención sanitaria, lo que provocar el que emerjan nuevamente enfermedades infectocontagiosas previamente controladas, ejemplo palmario es el incremento de la tripanosomiasis en Angola, dado que actualmente un tercio de la población está en riesgo de padecerla. No hay que olvidar que por su condición el emigrante, por lo general, se encuentra en una situación de vulnerabilidad notoria, lo que repercute negativamente sobre su salud. Entre los grupos solicitantes de asilo y los refugiados es frecuente la ansiedad, el trastorno por estrés postraumático y la pérdida de familiares con duelo no superado, amén de que muchos han sufrido torturas y abusos, incluido el sexual.
El significativo incremento de las migraciones en manos de bandas desalmadas que generan un contrabando de emigrantes ha propiciado que las penosas condiciones de los viajes hayan ocasionado desnutriciones, deshidrataciones, susceptibles de atención sanitaria inmediata.
Esta llegada masiva de emigrantes ha sido contemplada en los paises de "acogida" con medios muy precarios y con mínima salubridad en los centros de acogida o campos de refugiados a los que son trasladados en tanto en cuanto se resuelve su situación administrativa; la condiciones de hacinamiento pueden fomentar situaciones de violencia con agresiones, lo que incrementa el estrés postraumático Desde el punto de vista de la patología social estamos asistiendo a una creciente ola de actitudes xenófobas con la discriminación correspondiente, sobre todo cuando asientan sobre bases de seguridad nacional como ha sucedido tras los atentados masivos de Nueva York y Madrid.
Uno de los problemas no baladíes del emigrante, sobre todo cuando está en situación no reglamentaria, es la negativa para acceder a los servicios sanitarios por temor a ser deportados por su situación irregular, lo que manifiestamente agrava su situación clínica y pone en riesgo a las personas con las que convive y se relaciona; sin embargo el acceso a los servicios sanitarios es un derecho, y el desarrollo jurídico de los derechos humanos obliga a los países a prestar atención sanitaria a todas las personas que se encuentren en el ámbito de su jurisdicción.

Salud y derechos humanos

El ordenamiento jurídico internacional ha aportado pocos instrumentos para desarrollar el ejercicio de los derechos humanos con carácter universal. Sólo se dispone dos tratados internacionales en los que se reconocen expresamente los derechos de salud de los migrantes irregulares, a saber, el Convenio sobre los trabajadores migratorios (1990) y el Convenio sobre las organizaciones de trabajadores rurales (1975). Cabe también señalar que el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, al interpretar el derecho a la salud, indicó que los Estados tienen la obligación de respetar el derecho a la salud absteniéndose de denegar o limitar -por motivos económicos, físicos y culturales- el acceso igual de todas las personas, incluidos los solicitantes de asilo o los inmigrantes ilegales, a los servicios de salud preventivos, curativos y paliativos.
En nuestro país contamos con una Ley (LO 4/2000 de 11 de enero) que asegura la asistencia sanitaria a todos los extranjeros y emigrantes tanto en situación regular como irregular, si bien para estos últimos en algunas condiciones: asistencia sanitaria pública de urgencia ante la contracción de enfermedades graves o accidentes, cualquiera que sea la causa y la continuidad de dicha atención hasta el alta médica (art 12.2). En el caso de menores de 18 años tienen derecho a la asistencia en las mismas condiciones que los españoles (art 12-3); así mismo recoge que las embarazadas tendrán derecho a la asistencia en el embarazo, parto y puerperio (art 12.4). Al hilo de esta Ley, algunas comunidades como la de Madrid han desarrollado mecanismos que faciliten este acceso, como es la emisión del Documento para la Atención Sanitaria (DAS), que recoge la condición antedicha en el artículo 12.2, que de manera expresa recoge que este documento no acredita la identidad del titular y que no se puede utilizar para otra finalidad que la de recibir asistencia sanitaria. En otros países, como Alemania, se ha legislado en el sentido de que algunas enfermedades infectocontagiosas, tales como la tuberculosis, se diagnostiquen y traten de manera anónima y gratuita en los centros de salud. Pero el acceso a otros servicios sanitarios como los mentales no tienen esta regulación y su acceso es muy pobre, lo que acrecienta determinada patología.
Según el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, "La discriminación explícita o implícita infringe uno de los principios fundamentales de los derechos humanos y suele ser la causa de la mala salud. El derecho a la salud obliga a los gobiernos a garantizar que los establecimientos, bienes y servicios de salud sean accesibles a todos, de hecho y de derecho, y en especial a los sectores más vulnerables y marginados de la población, sin discriminación alguna por cualquiera de los motivos prohibidos. En el contexto de la salud, dichos motivos son los siguientes: raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o posición social, situación económica, lugar de nacimiento, impedimentos físicos o mentales, estado de salud (incluidos el VIH/ SIDA), orientación sexual y situación política, social o de otra índole.
Uno de los orígenes de las enfermedades está en la malnutrición, que deriva del mínimo acceso que tienen estas poblaciones a alimentos de calidad en cuanto a compasión calórica y de los principios elementales nutritivos.
Las infravivencias suelen ser los hábitats naturales de muchas personas emigrantes, pero también cuando la emigración se produce dentro del mismo Estado. Estas situación, aparejada a insalubridad, fomenta la aparición de múltiples enfermedades de todo tipo, siendo una fuerte de morbilidad potencial y que repercute con más énfasis en los niños.

Mujeres, migración y salud

Situación más dramática es la que presentan las mujeres por su doble condición de mujer y emigrante, dado que fácilmente se pueden encontrar en una situación de vulnerabilidad a la violencia y a los abusos, tanto en el ámbito doméstico como en el laboral. Estos abusos se dan en los empleos menos cualificados como es el trabajo doméstico, donde no es infrecuente la retención de salarios, los actos de violencia física y sexual, la malnutrición y la confiscación de pasaportes, como ha puesto de manifiesto el informe de la Relatora especial de las Naciones Unidas para los derechos humanos de los migrantes.

Emigración y servicios de salud

Un elemento crucial del derecho a la salud es que todos los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser culturalmente apropiados a la idiosincrasia de los atendidos, lo que supone que deben estar dotados con los medios y recursos tanto materiales como personales que respondan a esta necesidad con personal cualificado y con mentalidad de apoyo y cooperación con respecto a los emigrantes. La realidad es que se han implementado pocas medidas en este sentido, lo que puede conducir a diagnósticos erróneos, tratamientos inadecuados, escasa información y por tanto pobre seguimiento por parte del paciente.
En el proceso asistencial se reconoce que un elemento imprescindible es proporcionar y recibir información sobre el proceso asistencial que sea entendida, asimilada y por tanto se siga de una actitud terapéutica por parte del enfermo. Una realidad es la incapacidad de comunicación satisfactoria con los dispensadores de atención médica. En este sentido hay que reconocer el esfuerzo de algunas administraciones que ponen al servicio de esta personas sistemas de traducción que facilitan de manera importante esta labor, junto con la edición de documentos en las lenguas maternas. La atención a estos pacientes exige una alta dosis de compromiso personal por parte de los profesionales en la defensa de los derechos humanos, lo que evitaría que se proporcione un nivel inferior de asistencia por el hecho de ser emigrante como se ha reconocido en algunos informes de profesionales sanitarios.

Conclusión

El pilar sobre el que deben descansar las políticas en relación con los emigrantes y la salud es el desarrollo e implantación de los derechos humanos con un cuerpo jurídico que haga realidad esta "aldea global" en la que parece que se ha convertido nuestro planeta. Esto supone, como puso de manifiesto el Secretario General Kofi Annan con ocasión de la Conferencia Emma Lazarus sobre los movimientos internacionales de seres humanos, el 21 de noviembre de 2003 en Nueva York, que "...la respuesta debe consistir en gestionar la migración de manera racional, creativa, compasiva y cooperativa. Este es el único planteamiento que puede garantizar que se protejan los intereses tanto de los migrantes como de las comunidades de acogida, y que se respeten sus derechos."


Video homenaje: "20 años de Humanizar"

El Centro de Humanización de la Salud de los Religiosos Camilos (www.camilos.es) realiza acciones formativas, investiga y asesora en los ámbitos de la salud, la enfermedad, la intervención social y sociosanitaria, la dependencia y el final de la vida.
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