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REPORTAJE
El diagnóstico prenatal y la salud infantil. ¿Nos estorban los discapacitados?
Por Francisco Javier Rivas Flores
Médico y bioeticista.


La formación de un nuevo ser es un proceso magnífico en el que la naturaleza, a través de las leyes que rigen la embriología y la fisiología, logran el desarrollo en su totalidad de un ser muy complejo como es el ser humano. Un ser capaz de pensar, de proyectarse, de comunicarse, pero que precisa de una estructura anatómica y funcional perfecta.

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Este nuevo ser, en su desarrollo, rápidamente se independiza de la madre, aunque deba seguir manteniendo una dependencia en cuanto a su capacidad de nutrición, en cuanto que es capaz de presentar enfermedades que la madre no presenta; así, nos encontramos con enfermedades genéticas, por alteraciones cromosómicas, o alteraciones en el proceso embrionario por interferencia en este proceso, como sucede con infecciones maternas que pueden afectar al feto en los primeros momentos de su evolución, provocando malformaciones por no permitir un desarrollo completo del órgano que ha sido afectado por este agente infeccioso.

Estas circunstancias llevan a presentar técnicas de diagnóstico prenatal que permitan, en los primeros meses de desarrollo, conocer estas posibles alteraciones, bien para optar por un control exhaustivo del feto para conseguir un recién nacido en las mejores condiciones de manejo postnatal, bien para, acogiéndose a la legislación actual, solicitar una interrupción voluntaria del embarazo. Uno de los objetivos prioritarios del DP es, una vez diagnosticado un defecto estructural, su control y manejo tanto prenatal como postnatal.

Objetivos del DP

Para el profesor Escudero los objetivos básicos del diagnóstico prenatal son:

- Facilitar a las parejas de riesgo la información más amplia posible acerca de los riesgos de tener un hijo con una anomalía.

- Tranquilizar y reducir el nivel de ansiedad asociado a la reproducción

- Permitir que las parejas con riesgo puedan planificar activamente su familia con el conocimiento de que pueden evitar el nacimiento de un niño gravemente afectado.

- Asegurar el tratamiento óptimo de los embarazos afectados gracias a un diagnóstico precoz.

La definición actual del diagnóstico prenatal debe basarse en concepto de «defecto congénito» acordado por varios grupos de trabajo bajo los auspicios de la OMS. Según este concepto, el diagnóstico prenatal debe definirse como «todas aquellas actividades prenatales que tienen como objetivo el diagnóstico de un defecto congénito, que debe interpretarse como toda anomalía en el desarrollo morfológico, estructural, funcional o molecular presente en el nacimiento (aunque pueda manifestarse posteriormente, ya sea de carácter interno o externo, familiar o esporádico, hereditario o no, único o múltiple).

Fiabilidad en el cribado prenatal

Hasta hace pocos años, el cribado prenatal dependía exclusivamente de datos epidemiológicos: historia familiar, edad materna (mayor de 35 años) y antecedentes clínicos. Estos datos obtenidos de la historia clínica de la mujer embarazada presentan el inconveniente de su escasa fiabilidad, dado que sólo se diagnosticarían un 30% de las alteraciones prenatales, y además hasta un 10% de los casos podrían ser considerados positivos por la historia clínica y no presentan alteración prenatal.

Defectos congénitos

Las condiciones para que un defecto congénito se incluya en un programa de cribado son:

. Frecuencia de presentación suficientemente alta.

. Asociación a una tasa alta de morbilidad o mortalidad.

. El screening conlleva un diagnóstico precoz que permite un manejo obstétrico eficaz.

Tipos de estudios que se pueden realizar:

. Programas de cribado cromosómico: Historia, edad, ecografía y bioquímica.

. Programas de cribado ecográfico: - Alteraciones cromosómicas: Marcadores ecográficos.

- Identificación de alteraciones estructurales.

. Programas de cribado bioquímico: Identificación de anomalías estructurales (defectos del tubo neural) y alteraciones cromosómicas.

. Programas de cribado inmunológico: Riesgo infeccioso.

. Programas de cribado de enfermedades hereditarias.

Mediante los estudios de imagen (ecografía gestacional), la menos agresiva y que es práctica rutinaria en el control de la gestación, se pueden identificar alteraciones estructurales que variarán según el momento evolutivo en el que se encuentre el embrión.

Así en el primer trimestre (entre la 11 y 13 semana) se pueden identificar alteraciones del sistema nervioso central. La utilidad de la ecografía en esta fase del desarrollo viene por la posibilidad, por un lado, de poder identificar con exactitud la fecha de gestación, y por otro de poder identificar precozmente cromosomopatías, sobre todo las dependientes de las alteraciones cromosómicas en forma de trisomía (cuya representación más característica es el síndrome de Down, trisomía 21). La imagen ecográfica más significativa es un acumulo de líquido en región nucal que es transitorio y que aparece aumentado.

En el caso de síndrome de Down además no existe, en ese momento, hueso nasal. En el segundo trimestre (semanas 19ª a 21ª) permite identificar la mayoría de las alteraciones estructurales, o al menos ofrece la posibilidad de hacerlo.

En el tercer trimestre se completa el diagnóstico de los defectos o se evidencian alteraciones que no se manifiestan hasta este periodo de la gestación.

Más métodos

Existen otros métodos para la identificación de alteraciones estructurales como la determinación de alfa feto-proteína (AFP) en suero materno en la 15 semana de gestación para el screening de los defectos abiertos del tubo neural (anencefalia, espina bífida y encefalocele), la exposición de otros tejidos fetales (defectos de la pared abdominal, teratomas sacrococcígeos, higroma quístico.) y defectos tales como anomalías renales, enfermedad adenomatosa pulmonar, muerte fetal y otros.

El aumento de AFP en suero materno indica un aumento de riesgo de presentar alguna de estas alteraciones, por lo cual la paciente debe ser remitida para completar el estudio con otros métodos, fundamentalmente la ecografía.

Otros procedimientos de diagnóstico prenatal son la amniocentesis, que se realiza entre las semanas 15 y 17 de gestación y la biopsia de vellosidades coriónicas que se realiza en el primer trimestre. Mediante este procedimiento se puede obtener el cariotipo para la detección de cromosomopatías y el ADN para estudio genéticos moleculares, así como la determinación de determinadas enzimas que pueden indicar alguna patología; el conocimiento de este tipo de enfermedades permite que se puedan corregir durante la gestación aportando la terapéutica adecuada. Con relación a estas técnicas no se puede olvidar el riesgo que presentan de pérdida fetal como consecuencia directa del procedimiento.

Ética y diagnóstico prenatal

La responsabilidad de los médicos es asesorar sobre el riesgo que tiene un embarazo usando el método más exacto dentro de las posibilidades de nuestro medio, para permitir posteriormente a los padres decidir por sí mismos a favor o en contra de la realización de una prueba invasiva disponiendo de la mejor información posible.

Supone un derecho de los padres el conocimiento acerca de la salud de su descenden cia puesto que permite, entre otros, la eventual preparación psicofamiliar para situaciones que no puedan modificarse.

La doctora Margaret Somerville, directora del Centro de Medicina, Ética y Derecho de la Universidad de McGill en Montreal, hace un acertado análisis de la problemática ética que gravita en torno al diagnóstico prenatal. Presenta dos visiones del tema: por un lado los que ven en estas prácticas un refuerzo de la autonomía de la mujer embarazada y por otro los que plantean si no estamos empleando el diagnóstico prenatal como parte de una operación de búsqueda y destrucción de los discapacitados. Estas dos visiones proceden de los valores que están en juego: el respeto de los derechos de autonomía y autodeterminación de las mujeres embarazadas, y el respeto de la vida humana, tanto individual como general, el respeto de las personas "discapacitadas", como individuos y como grupo.

El examen prenatal también da lugar a numerosos problemas de "ética cotidiana". Así ,se ha observado que el examen se realiza a las mujeres como una práctica obstétrica "habitual" -sin pedir el consentimiento informado de las pacientes- y que sólo se hace frente al impacto de resultados "anormales" cuando éstos se presentan. Lo cual infringe tanto la ética como la ley. Se trata de la aplicación de un paternalismo "duro", puesto los médicos tienden a suponer que de estas pruebas sólo se derivan ventajas para las mujeres embarazadas. Esta situación adquiere tintes de coacción, dado que según algunos estudios a las mujeres les preocupa que los médicos tachen de irrazonable su decisión, y que esto hará que la relación médico-paciente se vea negativamente afectada. Estas condiciones crean un clima de coacción para no rechazar el examen.

Pero desde el punto de vista social se puede plantear otra situación: cuando las personas eligen continuar con su embarazo y, por tanto, optan por dar a luz un hijo discapacitado. Muchas de estas parejas perciben una presión social, ya que se las considera socialmente irresponsables. El mensaje que parece transmitirse es: "No os queremos en nuestra sociedad, a menos que estéis a la altura de un cierto nivel genético. No sois más que miembros en potencia hasta que hayáis superado la prueba de admisión que estamos dispuestos a pagar con nuestros impuestos y a poner en práctica".

Conclusiones

La decisión de someterse a un examen prenatal es trascendental y, tanto ética como prácticamente, muy compleja para los individuos y para la sociedad, con implicaciones de gran alcance e inmensamente graves, por lo que los mensajes deben ser suficientemente claros:

- Ninguna mujer está obligada a someterse a este procedimiento y no es una prueba de rutina y que no está exenta de riesgos.

- Explicar la naturaleza del procedimiento, lo que se intenta obtener y cuáles son las consecuencias que se derivan de los resultados del mismo.

- Debe consentir de manera clara e inequívoca, por lo que debe recibir toda la información para tomar una decisión coherente con sus valores. Aquella pareja que haya tomado una decisión de mantener el embarazo debería contar con el apoyo para prepararse para la nueva situación que le puede requerir más atención y cuidado. No parece razonable que se utilicen los procedimientos de diagnóstico prenatal para una eugenesia más o menos encubierta.

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