REPORTAJE / ENTREVISTA
Crecer en la era de la informática
Por Cristina Ruiz Fernández y Aleyda Domínguez González
El papel de Internet en nuestras vidas cotidianas es ya indiscutible. Cada vez más
-y desde edades más tempranas- aumenta el tiempo que pasamos delante de la
pantalla del ordenador, el único medio de comunicación que ha logrado desbancar
a la televisión. ¿Qué nuevos dilemas plantea esta herramienta? ¿Cómo están
cambiando nuestras relaciones interpersonales a golpe de ratón y teclado? ¿Cómo
afecta esto a los niños y niñas? Ése es, sin duda, el gran reto del siglo XXI.
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Algunos los llaman "nativos
digitales" otros incluso
"digital babies" y a nadie
extraña ya ver a un niño de
dos o tres años jugueteando con un teléfono
móvil o fascinado ante la pantalla
de un ordenador. Según las últimas cifras
del Instituto Nacional de Estadística (INE),
uno de cada tres jóvenes en España usa
redes sociales y, tal y como publicaba
recientemente INTECO, el 36,5% de los
usuarios de este tipo de páginas son
jóvenes entre 15 y 24 años.
Esta cifra ya
constituye un porcentaje elevado, que lo
sería más aún si consideramos que deja
fuera a los usuarios más jóvenes, que
comienzan a navegar por Internet desde
los 8 años -o incluso antes-. Buena
parte de estas niñas, niños y jóvenes pertenecen
a algún tipo de
red social (especialmente
Fotolog, Tuenti, Facebook
y Myspace), aunque en
principio las redes sociales
se comprometen a
no recabar ningún dato
de menores de 13 años
y a impedir que éstos se
registren como usuarios.
Las redes sociales pueden ser
un magnífico instrumento
para construir una sociedad
abierta, plural, democrática e
interrelacionada |
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Desde la preocupación
por esta realidad, la Fundación
Solventia, en colaboración con el Centro
de Estudios Díaz-Bastien & Truan, la
Fundación ACS y Google han iniciado un
proyecto de investigación internacional
y multidisciplinar sobre la privacidad de
los menores ante las nuevas tecnologías.
Bajo la batuta de José Luis Piñar Mañas,
catedrático de Derecho Administrativo
y ex director de la Agencia Española
de Protección de Datos, un equipo de
expertos en derecho, sociología, infancia,
educación y nuevas tecnologías analizará
durante un periodo de dos años los
riesgos y consecuencias que conllevan
para los menores revelar datos a través
de Internet o de otros dispositivos electrónicos.
Vivir en la red
El proyecto nace con la vocación de
ser un referente en el tratamiento de
datos de los menores en el uso de las
nuevas tecnologías. El primer paso fue
la celebración, el pasado 16 de julio, de
la jornada "La privacidad del menor en
las redes sociales". En diálogo con todos
los actores implicados en este proceso,
el seminario contó con la intervención
de más de 15 expertos y profesionales
del sector, quienes reflexionaron sobre
la irrupción de las redes sociales y las
consecuencias que conllevan para los
menores. "La importancia capital del
análisis es que los jóvenes no 'usan'
Internet, sino que 'viven' en las redes
sociales", tal y como afirmó en dicho
encuentro Stefano Rodotá, ex presidente
del Grupo Europeo de Autoridades de
Protección de Datos.
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"El acceso a Internet es una manera
de participar en la vida social, un elemento
fundamental en el desarrollo de
la personalidad de la persona. En este
momento necesitamos un equilibrio entre
la visión prohibicionista, reduccionista y
controladora y la visión informativa, preventiva.
Las redes sociales, e Internet en
su conjunto, son un gran instrumento de
civilización", explicó el profesor italiano.
En la misma línea, el Defensor de la
Comunidad de Madrid, Arturo Canalda,
ha participado activamente en distintos
foros y encuentros relacionados con el
tema. Canalda habla "del compromiso de
padres, educadores, empresas e instituciones
para que los menores hagan un
buen uso de las nuevas tecnologías. Es
importante acompañar a los jóvenes en
el desarrollo del mundo virtual".
La sensibilización, el conocimiento
de las posibilidades y los riesgos que
entrañan estas nuevas herramientas,
así como el acompañamiento parental,
se muestran como piezas clave en este
reto. "Lo mejor sería concienciar, desde la realidad y la irreversibilidad de las
redes sociales, de los riesgos que las
mismas conllevan", apunta José Luis
Piñar. "Insistir en la importancia que para
cualquier persona, menor o mayor, tiene
la privacidad y la dignidad". Por ello lo
más importante es resaltar con los menores
la importancia de contar con criterios
propios, "tener cada uno su propia personalidad,
exigir respeto a la privacidad
y dignidad propias, al tiempo que ser
respetuoso con las de los demás".
JOSÉ LUIS PIÑAR, Catedrático de
Derecho Administrativo
"El secreto está en que
seamos nosotros los que
controlemos la tecnología,
y no ésta la que controle
al ser humano"
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P.- ¿Nos ayudan las nuevas tecnologías a tener relaciones más humanas o, por el contrario, nos deshumanizan?
R.- J.L.P.: Como toda novedad, el uso
de nuevas tecnologías puede producir
cierto recelo y desconcierto. No creo que
el debate esté en si las relaciones son o
no más humanas, sino en que las nuevas
tecnologías están cambiando los paradigmas
de las relaciones humanas, que
son diferentes no sólo a las de antaño,
sino a las de hace apenas unos años. Hay
un riesgo evidente y mayor: la posibilidad
de manipulación social a gran escala,
dadas las características de las nuevas
Piñar propone valores para evitar "la dictadura de las
nuevas tecnologías".
tecnologías, cada vez más invasivas y
cercanas. Sin embargo, las nuevas tecnologías
nos permiten una mayor calidad
en nuestras relaciones con personas cercanas
en el sentimiento, pero lejanas en
el espacio. Hoy es fácil relacionarse con
prácticamente cualquier persona esté
donde esté, algo que hasta hace nada
era impensable. Las nuevas tecnologías
tienen, pues, elementos positivos muy
notables y presentan riesgos no menos
importantes. El secreto está en que
seamos nosotros los que controlemos la
tecnología y no ésta la que controle al
ser humano.
P.- ¿Están las redes sociales cambiando
nuestra manera de relacionarnos? ¿En qué aspectos?
R.- J.L.P.: Por supuesto que están
cambiando la manera de relacionarnos.
A mejor o a peor es algo que sólo con
el tiempo se sabrá, pero desde luego de
un modo, parece, ya irreversible. Es un
debate que ya se ha planteado en otras
ocasiones, por ejemplo con ocasión de la
generalización de los teléfonos móviles.
Como cualquier novedad, tiene, tal como
antes apuntaba, aspectos positivos y
negativos. Ni debemos reducir nuestra
relación con el otro a sólo la que podamos
tener a través de las redes sociales,
ni debemos dejarnos condicionar por
ellas. Si perdemos el control, estamos
perdidos. Suena redundante, pero es así.
Sin embargo, ¿a quién puede molestarle
localizar al amigo al que habíamos perdido
de vista y que queríamos recuperar?
¿Quién no desea poder relacionarse con
alguien aunque esté en el punto más alejado
del planeta? Pero siempre y cuando,
como digo, seamos nosotros los que
mantengamos el control de la situación.
P.- ¿Cómo pueden los padres educar
a sus hijos para un uso de las
nuevas tecnologías que sea positivo y
enriquecedor?
R.- J.L.P.: Creo que con serenidad,
diálogo y sin dramatismos. Muchas veces
son ellos los que pueden educarnos a
los mayores, aunque sólo sea porque
los menores conocen
mejor y están
mucho más familiarizados
con las
nuevas tecnologías.
Partiendo de la
base, además, de
que es ya impensable
un escenario sin
nuevas tecnologías de la información y
el conocimiento. Creo que lo esencial es
contar con una juventud rica en cultura,
valores, respeto hacia los demás. Porque
de este modo podrán tener bajo control
las nuevas tecnologías y colaborar en la
construcción de una sociedad más democrática
y pluralista, con estricto respeto a
los derechos de los demás, entre ellos el
reconocimiento de la dignidad del otro y
el respeto a su privacidad. Pero con una
idea muy clara de los deberes que tienen
y deben asumir, sobre todo en cuanto a
la preservación de su propia dignidad y el
cumplimiento del compromiso que supone
reconocer y respetar los derechos de
todas las personas. Es gravísimo atentar
contra los derechos de terceros, pero no
lo es menos dejar la propia dignidad y
privacidad en manos de los demás.
P.- ¿Qué valores pueden proponerse
ante estas nuevas herramientas?
R.- J.L.P.: La sociedad de las nuevas
tecnologías y de las redes sociales
requiere como nunca el fortalecimiento
de los valores y de la propia identidad
con respeto a la de los demás, pero sin
dar pie a manipulaciones reduccionistas.
Por eso no son sólo los padres quienes
deben educar a sus hijos, sino la sociedad
entera la que debe luchar por la
libertad frente a lo que, de otra manera,
podría convertirse en la "dictadura" de
las nuevas tecnologías. Dictadura aún
más peligrosa si es utilizada por quien, a
su vez, es poco respetuoso con los derechos
y libertades. Las nuevas tecnologías,
y en particular las redes sociales, son o
pueden ser un magnífico instrumento
para construir una sociedad abierta,
plural, democrática e interrelacionada,
pero del mismo modo pueden llevar a
una sociedad controlada y manipulada. El
reto, desde luego, no es menor.
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