J.C. Bermejo reclama coordinación institucional para los cuidados

Junto a 15 especialistas en el estudio “La Humanidad Cuidadora” de la CEU UCH

 

Valencia ha acogido la presentación del estudio La Humanidad Cuidadora, una investigación de la Universidad CEU Cardenal Herrera que pone el foco en la creciente crisis de atención a las personas más vulnerables y en la necesidad de reforzar una cultura social centrada en el cuidado y la dignidad humana.

Entre los 15 especialistas del ámbito sanitario y académico participantes en el trabajo se encuentra José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud San Camilo, quien ha contribuido al análisis sobre los desafíos actuales del sistema de cuidados junto a médicos, enfermeras, biólogos, juristas, humanistas, teólogos, filósofos y economistas.

Coordinado por los profesores de la CEU UCH Emilio García Sánchez, investigador principal del Grupo en Bioética y Dignidad Humana, y Laura García Garcés, que lidera el grupo en Cuidados de Enfermería, el estudio advierte que el modelo social contemporáneo afronta una tensión creciente entre el aumento de la vulnerabilidad —especialmente entre personas mayores, enfermos crónicos o dependientes— y la capacidad real de las estructuras sanitarias, sociales y familiares para ofrecer una atención integral.

 

 

Investigación que plantea que el cuidado no puede reducirse únicamente a un servicio asistencial, sino que requiere una mirada más amplia que incluya dimensiones éticas, emocionales y relacionales. Por lo que reclama una respuesta coordinada entre instituciones públicas, profesionales y ciudadanía para garantizar la protección de quienes se encuentran en situación de mayor fragilidad.

En este sentido Bermejo, como especialista en duelo, bioética y humanización de la salud, defendió que el cuidado constituye una dimensión central de la vida social y que su deterioro puede generar una profunda deshumanización del sistema sanitario y social. “La sociedad se enfrenta a un reto estructural: construir una humanidad cuidadora capaz de situar la vulnerabilidad en el centro de las políticas públicas y de la cultura colectiva. Solo así será posible garantizar una atención digna y humanizada para las personas que más lo necesitan” destaca.