Presentamos tres investigaciones en el XVIII Congreso LARES

Junto a Lares Navarra promovemos la formación para cuidar el final de vida

 

Del 21 al 23 de octubre el Centro de Humanización de la Salud San Camilo ha participado en el XVIII Congreso LARES. Cita anual a que siempre acudimos para compartir experiencias, investigaciones y buenas prácticas con otros profesionales de residencias de personas mayores, con el objetivo de avanzar hacia una atención más humana, integral y centrada en las personas.

Encuentro que ha reunido a entidades vinculadas a los cuidados de larga duración, en el que este año hemos estado representados por Almudena Campanero, como directora asistencial y responsable de RR.HH, que ha acudido junto a otros miembros del equipo del Centro San Camilo.

Una oportunidad para mostrar los avances y estudios en los que estamos trabajando desde el Departamento de Investigación, coordinado por David Almaraz. Entre ellos, junto a los profesionales de LARES Navarra, con los que estamos implicados en el proyecto Somos Vida, del que presentamos tres trabajos científicos que permiten conocer los primeros resultados de esta iniciativa que profundiza en los retos que plantea la atención a las personas mayores con enfermedades crónicas avanzadas y necesidades paliativas.


 

 

EFECTOS DEL CUIDADO EN PROFESIONALES

En la modalidad de comunicación oral, de la mano de Beatriz Lacabe, secretaria técnica de LARES Navarra, presentamos el estudio «Evaluación preliminar del programa Somos Vida: calidad de vida y miedo a la muerte en auxiliares». Realizado con 165 auxiliares de residencias, que analiza la satisfacción por compasión, el burnout, la fatiga por compasión, la sobrecarga, el miedo a la muerte y el bienestar emocional; cuyos resultados muestran que una elevada satisfacción por el cuidado puede coexistir con indicadores relevantes de desgaste profesional. Hallazgos que subrayan la necesidad de cuidar también a quienes cuidan.


COMPLEMENTAR FORMACIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO

La segunda comunicación oral, «Evaluación preliminar del programa Somos Vida: formación en atención integral al final de la vida», fue presentada por Raquel Lacabe, trabajadora social de la Residencia La Milagrosa, de Olite (Navarra). Trabajo que evalúa los cambios en distintas variables profesionales y emocionales en 64 auxiliares antes y después de la formación, cuyos  resultados preliminares mostraron estabilidad en la mayoría de las variables analizadas, aunque se observó un descenso significativo en la satisfacción por compasión. Resultado que invita a seguir estudiando la evolución de los profesionales durante el programa y plantea la posibilidad de que la formación inicial favorezca una mayor sensibilización sobre la complejidad emocional del cuidado al final de la vida. En definitiva, el estudio destaca la importancia de complementar la formación con acompañamiento, supervisión y evaluación continuada.

 

 


MUIEDO A LA MUERTE

Por último, Begoña Moreno, directora de la Residencia Nuestra Señora de Gracia, de Tudela (Navarra), presentó en formato póster «Evaluación preliminar del programa Somos Vida: calidad de vida y miedo a la muerte en técnicos». El estudio, realizado con 50 profesionales técnicos de residencias de LARES Navarra, examinó la calidad de vida profesional, el bienestar emocional y el miedo a la muerte. Los resultados reflejaron una elevada satisfacción por compasión, que coexistía con indicadores de desgaste emocional. Además, la fatiga por compasión se relacionó con un peor bienestar emocional y con un mayor miedo a la muerte de otras personas. Estos datos refuerzan la relevancia de incorporar estrategias de apoyo emocional y acompañamiento profesional en los modelos de atención residencial.

 


 

 

INVESTIGACIÓN PARA HUMANIZAR LOS CUIDADOS

El proyecto Somos Vida se desarrolla entre 2025 y 2026 en 25 residencias y dos centros de día de LARES Navarra. Combina formación, acompañamiento, supervisión de casos e implantación progresiva de un modelo de atención que integra las dimensiones físicas, emocionales, sociales, espirituales y relacionales del cuidado. Entre sus líneas de trabajo se encuentran la atención centrada en la persona, la identificación precoz de necesidades paliativas, la planificación compartida de la atención, la comunicación, la atención espiritual y los cuidados al final de la vida.

Como recoge también la sección de buenas prácticas de la Revista Humanizar, la iniciativa incorpora desde sus primeras fases una estrategia de evaluación continua para conocer su impacto y orientar su desarrollo. Los resultados presentados en el congreso constituyen una primera aproximación a la experiencia de los profesionales y permiten identificar necesidades que pueden guiar la evolución del programa.

 

 

La participación en el XVIII Congreso LARES ha permitido compartir estos avances con otros profesionales del sector y poner en valor la colaboración entre LARES Navarra y el Centro de Humanización de la Salud San Camilo. Ambas entidades trabajan para impulsar un modelo de atención que no solo responda de forma integral a las necesidades de las personas mayores, sino que también tenga en cuenta el bienestar de quienes las acompañan. Humanizar la atención al final de la vida implica también cuidar a quienes cuidan. En este camino, la investigación integrada en la práctica asistencial constituye una herramienta esencial para identificar necesidades, orientar mejoras y avanzar hacia unos cuidados más humanos, personalizados e integrales.


MÁS PARTICIPACIÓN EN EL CONGRESO

Por otra parte, en este Congreso el Centro San Camilo también estuvo representado a través de la directora de la Revista Humanizar, Rosa Ruiz, quien participó en la mesa de diálogo “Espiritualidad y ética en las personas que cuidamos”.  

Coloquio que contó también con las aportaciones de Brígida Argote, de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología; y Xavier Sobrevia, delegado de Pastoral de la Salud de Sant Feliu; moderado por Lluis Serra, de la Facultad de Teología de Cataluña.

Un espacio de reflexión sobre estas dos dimensiones fundamentales para una atención humana e integral. Porque cuidar implica atender las necesidades que forman parte de la identidad de las personas: creencias, valores, emociones e inquietudes de cada proyecto vital. Donde la dignidad, la libertad y el respeto están presentes en cada decisión de cuidado.